Serpientes marinas con cabeza de caballo

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Tan bizarro animal podría no ser un mito sino toda una realidad. Y es que, ya en el siglo XVI había testimonios sobre estas serpientes marinas con cabeza de caballo. Sin embargo, la encrucijada es la de siempre. ¿Es posible que testigos repartidos por todo el planeta y sin posibilidad de comunicarse entre ellos solo estuvieran mintiendo?

El origen de las serpientes marinas con cabeza de caballo

Seguramente ahora te estés echando las manos a la cabeza al oir hablar de las serpientes marinas con cabeza de caballo. No obstante, podemos remontarnos al año 1555 y a una obra muy concreta llamada Historia Gentibus Septentrionalibus. Aquí, en esta obra escrita por Olaus Magnus ya se dan los primeros testimonios de estas bestias marinas, las cuales, eran de un tamaño enorme y portaban una cabeza con la misma fisionomía que la de un caballo.

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Pero es que los testimonios que recoge este extraño libro van más allá y aseguran que en no pocos casos, las crines de esa supuesta cabeza de caballo, eran en realidad puntiagudos pinchos que utilizaban para intimidar y, llegado el caso, acabar con la vida de cuantas personas se cruzasen en su camino.

Los testimonios duran hasta nuestros días

Es aquí cuando comienzan las preguntas incómodas. Más que nada porque a pesar de que todos coincidamos en que estos seres, estas serpientes marinas con cabeza de caballo, son imposibles, ¿cómo es posible que en una época en la que no había manera humana de comunicarse, los testimonios no varíen?

Pero es que además, lo mejor de todo es que según avanzan los siglos, seguimos encontrando testimonios similares. Por ejemplo, en el año 1817, en Nueva Inglaterra, cientos de testigos aseguraron haber divisado uno de estos seres con una longitud de unos 20 metros.

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De todos modos ahí no termina todo. Ya en pleno siglo XX, concretamente en el año 1943, Thomas Helm vio uno de estos monstruos mientras navegaba con su yate. ¡Cuatro siglos después de los primeros testimonios! Y en el año 1962, otro casi protagonizado por Robert Duncan en el estado de Queensland.

Quién sabe si todo se debe a un mito o a una leyenda que ha ido viajando de generación en generación hasta nuestros días. Algo que sería factible de no ser por la similitud de todos los testimonios. Y es que, seamos sinceros y honestos con nosotros mismos, si bien es cierto que en la era de internet, esto es más que posible, hace 500 años parece poco probable. Entonces, ¿realmente existieron estos seres? ¿Podemos decir que el mundo de la criptozoología todavía tiene muchas sorpresas que darnos? ¿Podemos todavía asegurar, qué prepotentes somos, que conocemos todo lo que sucede bajo nuestras aguas?

Te descubrimos el escondite de Nessi, el monstruo del lago Ness……

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