La farsa de la cacería de ballenas con fines científicos

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El Gobierno de Japón caza más de 1,200 ballenas al año a pesar de la prohibición global sobre la cacería comercial de estarlas mismas. Japón intenta defender su programa de caza  al llamarlo “cacería científica”, esta letal investigación se puede llevar a cabo debido a una escapatoria en los reglamentos de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

Pero la realidad es que la carne de ballena obtenida de la supuesta investigación de Japón, termina en los mercados de pescados y restaurantes. Su programa mortal de cacería “científica” no es nada más que una cacería comercial ilícita disfrazada. El hecho es que no se necesita matar ballenas para estudiarlas.

 Los arpones cargados con una granada explosiva en la punta que fueron empleados hace cincuenta años, se continúan usando hoy. A menudo, el primer impacto no es suficiente para matar a la ballena. Los barcos balleneros han sido filmados cogiendo a las ballenas por la cola y levantándolas  aún vivas en uno de sus lados, dejando su cabeza y orificio respiradero debajo del agua. La ballena incapaz de respirar, sólo puede revolcarse desesperada por aire al lado de las enormes embarcaciones, hasta que muere ahogada lentamente.

 Quizás aun mas impactante, esta matanza sin sanción esta sucediendo en aguas protegidas alrededor de la Antártica en el Santuario del Océano del Sur, desafiando abiertamente la ley internacional.

Matar ballenas bajo el disfraz de una investigación científica, cuando el propósito real es vender su carne en busca de una ganancia, es engañoso e ilegal bajo la ley internacional.

 Más de 30,000 ballenas han sido cazadas con fines comerciales desde que la prohibición fue puesta en vigor en 1986. En los últimos 15 años, el Japón ha aumentado su captura cinco veces, matando más de 1,200 ballenas cada año y ahora su objetivo es agregar 50 jorobadas por año durante los dos siguientes años.

 Esta masacre dolorosa no beneficia a la ciencia,  a las ballenas o a la gente.

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