[Ciencia] Cerca del 50% de buceadores podrían ver dañados sus dientes

Una reciente investigación muestra que un alto porcentaje de buceadores podrían ver afectada su salud dental durante las inmersiones.

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La presión atmosférica y apretar constantemente la mandíbula podrían ser la fuente

Los buceadores pueden experimentar debajo del agua diferentes síntomas que van desde el dolor de dientes, mandíbulas y encías, hasta la rotura de empastes dentales o que se suelten coronas, debido en mayor parte a las fluctuaciones de la presión atmosférica y a que se aprieta la mandíbula constantemente.

Así pues, se debe considerar consultar al dentista antes de bucear, sobre todo si recientemente se ha recibido atención dental, o simplemente para una revisión de nuestra salud dental. Es lo que indica la doctora e investigadora Vinisha Ranna, buceadora experimentada y autora de un informe realizado por la universidad de Búfalo, EEUU, que señala que el 41% de los buzos experimentan diversos síntomas dentales en sus inmersiones.

Señala que aunque se está obligado a cumplir con un estándar de aptitud física antes de la certificación de buceo, no hay requisitos previos de salud dental. Sin embargo, considerando que el regulador de aire se mantiene en la boca, cualquier trastorno en la cavidad oral puede potencialmente aumentar el riesgo de lesión del buceador, por lo que un dentista debería certificar también si el buceo puede afectar la salud bucal de un paciente.

El estudio, “La prevalencia de problemas dentales en buceadores recreativos”, fue publicado el pasado mes de noviembre en el British Dental Journal. Su objetivo era identificar los síntomas dentales que los buceadores experimentan y detectar tendencias de cómo o cuándo ocurren.

De los buzos participantes, el 41% informaron de síntomas dentales. De ellos, el 42% experimentó barodontalgia (sensación de apretarse los dientes), el 24% describió dolor al mantener el regulador en la boca demasiado fuerte, y el 22% informó de dolor en la mandíbula.

Otro 5% notó que sus coronas se aflojaron durante su inmersión, y un 1% de un relleno dental roto.

Este estudio también encontró que el dolor fue más comúnmente reportado en los molares que en el resto de dientes, y que los instructores de buceo, que requieren más alto nivel de certificación, experimentaron síntomas dentales con más frecuencia. Esto se atribuye probablemente a que pasan más tiempo a mayor profundidad, donde las fluctuaciones de presión son mayores.

Así pues, es recomendable que se mantenga una buena salud dental, y que la eliminación de caries y otras reparaciones dentales se aborden antes de una inmersión, así como que se preste especial atención en el diseño de la boquilla del regulador, pues debe ser evaluada por los fabricantes para evitar molestias en la mandíbula.

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