Los derrames… una razón más para dejar los combustibles fósiles

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    EXPLOSION/TRANSOCEAN-BP

    Como ya sabreis por los medios de comunicación una mancha de petróleo del tamaño de Jamaica avanza implacable hacia las costas de Florida después de que la plataforma petrolífera Deepwater Horizon fuera destruida por una explosión.

    Unos 5.000 barriles de crudo se vierten diariamente en las aguas del Golfo de México y lo peor es que la boca del pozo se encuentra a más de 1.500 metros de profundidad, lo que hace muy difícil que este vertido vaya a parar en pocos días.
    Si rectificar es de sabios, aún tenemos mucho que aprender, al menos con respecto a los vertidos de petróleo en el mar y sus nefastas consecuencias. Cada año se arrojan toneladas hidrocarburos en el mar, con consecuencias nefastas para el ecosistema marino y costero.
    Mientras tanto, el petróleo se acerca ya a la costa y si se cumplen lo peores presagios será un auténtico desastre ecológico: Se trata de un área de descanso para más de un 70% de las aves acuáticas. También hay cetáceos que se acercan mucho a esta zona, y estamos en la época de nidificación de las tortugas.
    Muchas de las aves mueren de hipotermia porque el petróleo afecta a sus sistema para regular la temperatura. Otros muchos animales mueren de inanición, al haber ingerido petróleo no pueden seguir comiendo. Otros efectos menos visibles inciden sobre las fuentes de alimentación de la fauna. Al contaminar plantas y pequeños animales se introducen tóxicos en la cadena alimentaria que terminan afectando también a las especies superiores.

    Louisiana Oil Rig Collapse

    Recordemos que hace menos de un mes un buque chino quedó varado en la Gran Barrera de Coral Australiana, compuesta por casi 3.000 pequeños arrecifes y más de 900 islas con una gran importancia ecológica, no es un hecho aislado, se repite constantemente.
    Si hay algo que los derrames nos han enseñado es que no podemos limpiarlos. A lo mucho, se puede tratar de recuperar lo vertido. Incluso en las mejores condiciones y no es este el caso, sólo se recupera entre 15 y 20 por ciento del petróleo derramado en el océano. Además, los “dispersores” químicos empleados en estas labores exacerban el problema ambiental, ya que dividen la mancha de aceite en pequeñas partículas sólidas que van a parar al fondo del mar.
    La única forma de evitar este tipo de desastres en el futuro y prevenir un cambio climático catastrófico, es cambiar el patrón de producción, distribución y consumo de energía. Esto es, abandonar progresiva pero rápidamente la dependencia hacia el uso de los combustibles fósiles como el petróleo, y aprovechar masivamente las fuentes renovables de energía, solo es cuestion de dejar a un lado los intereses economicos de las grandes compañias e investigar nuevas energias…mas bien en ponerlas en practica.
    El accidente de la Deepwater Horizon nos muestra una vez más que la industria petrolera representa un riesgo sustancial a los ecosistemas locales y regionales, donde sea que opere, además de contribuir al cambio climático global

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