Los Cruceros no son tan “verdes”

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La industria turística de cruceros ha experimentado un gran auge en los últimos treinta años. En estas décadas, el número de personas que han optado por pasar sus vacaciones a bordo de uno de estos buques se ha multiplicado por 25 y consecuentemente, los problemas asociados. 
Los grandes buques de crucero pueden llegar a transportar unas 5.000 personas, incluyendo más de 1.000 de tripulación, lo que les convierte en auténticas ciudades flotantes; a bordo de estos buques pueden encontrarse piscinas, teatros, cines, restaurantes, tiendas, saunas, pistas de tenis, revelado de fotos, lavanderías, tintorerías y todo aquello que un pasajero pueda desear durante su estancia en un “hotel” flotante. Pero todas estas actividades generan cientos de toneladas de residuos de todo tipo que, en parte, son vertidas a los mares y océanos por los que navegan.

La legislación internacional sobre el tratamiento y vertido de estos residuos apenas regula las actividades de estos cruceros, por lo que toneladas de residuos terminan en las aguas de los océanos sin apenas tratamiento. Si en lugar de un buque de pasajeros se tratara de una ciudad costera, los tratados, acuerdos y legislaciones internacionales y nacionales serían mucho más estrictos, obligando a que los vertidos generados tuvieran que contar con tratamientos especiales que evitaran la contaminación peligrosa de aguas fecales, aguas grises, hidrocarburos, metales pesados y otras sustancias tóxicas. Sin embargo, los cruceros, pueden verter distintos restos orgánicos y aguas sin tratar cuando se encuentran a más de cuatro millas de la costa.

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Los humos de la combustión de combustible en los motores de los cruceros contienen partículas en suspensión, sulfuros y óxidos de carbono y nitrógeno. Este combustible no sólo es utilizado para la propulsión del buque, sino para mantener en funcionamiento todos los sistemas eléctricos de esta auténtica ciudad flotante: luces, refrigeración, aire acondicionado, salas de fiestas, tiendas, máquinas expendedoras, televisores y un sin fin de aparatos electrónicos.
No deseo que se malinterprete creyendo que estoy en contra de la actividad turística sino mas bien que se legisle un poquito mas en el sentido de manejar de forma más eficiente los desechos de los cruceros y evitar contaminar es necesaria mucha más acción si se quiere garantizar en el siglo XXI la salud ambiental de nuestro Mediterráneo y demás océanos mundiales. Hay que tomar decisiones importantes, ¡se necesita tomar decisiones importantes!, y ya es hora de que nuestros gobernantes tomen cartas en el asunto..

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