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Piscinas en megayates. Arte y diseño para el turismo náutico de lujo

5 mayo 2016

Con unas vacaciones a bordo de un megayate disfrutas de todo lo que puedas desear: docenas de puertos que visitar, playas inaccesibles a tu alcance, los mejores menús a la mesa, ver desaparecer el sol en el mar con un cóctel en la mano… Y, por supuesto, acceso a las aguas más transparentes en las que nadar.

Pero pudiera ser que no ver más que el horizonte delante de ti te dé vértigo. O que el agua esté fría. O que quieras nadar también mientras el barco navega. En ese caso puedes echarte al agua y seguir su estela; o mejor puedes optar por un yate de lujo que disponga de piscina sin fin.

Estas piscinas en megayates (también llamadas contracorriente) incorporan un circuito cerrado que lanza un chorro de agua desde un extremo, creando una corriente contra la que nadas: simplemente te pones en el centro de la piscina, y ¡a dar brazadas! La corriente hará que te mantengas en el centro de la piscina.

El sistema es simple. Una bomba aspira agua de la piscina y la lleva hasta una tobera, por donde la vuelve a meter en la piscina acelerada, a chorro, creando una corriente que puedes regular a tu gusto. Y no creas que se trata de un chorro de agua contra tu cabeza, como los que se usan para hidromasaje: la corriente generada es ancha y profunda, como si nadaras en un río. La potencia del chorro, digo, es regulable, para que puedas adaptarla a tu velocidad de nado. Y muchos sistemas permiten regular también la temperatura de entrada del agua de nuevo en la piscina.

Para los que nadamos, serían la traslación de las cintas de correr a la piscina.

Pero una de las ventajas de nadar en el mar (sobre todo si saltas desde un megayate) es poder ver algo más que baldosas pasando por debajo de ti. Para evitar esa monotonía, los diseñadores del astillero holandés Feadship (referencia mundial en lo que a megayates se refiere) han desarrollado el concepto de una piscina sin fin en algo especial: un acuario gigante que hace de techo de la cubierta por debajo de la piscina, de manera que puedes ver todo lo que pasa a tu alrededor mientras nadas (y los demás te ven nadar).

megayates

Las piscinas y jacuzzis en los yates de lujo casi siempre están “enterrados” en la cubierta, con una estructura reforzada alrededor y por debajo para soportar el peso de la piscina llena. Algunas ya existen con el fondo de cristal, y en ellas se puede ver (en parte) la cubierta de debajo. Pero en este caso se trata de una piscina totalmente suspendida, por lo que tanto el fondo como los laterales son transparentes. De esta manera esa área exterior se convierte prácticamente en un atrio de dos pisos, ya que no hay un techo opaco que nos corte la vista. De hecho, pensada sobre todo para cubiertas exteriores, la forma de la piscina se integra perfectamente en la superestructura de la cubierta por debajo.

megayates 1

Repensar la distribución de volúmenes es una de las pocas revoluciones pendientes de hacer en los megayates. En este caso, se consiguen dos cubiertas exteriores integradas en un espacio único: en la superior, dominan la piscina y el cielo; la inferior, en lugar de quedar aislada de la superior por el techo, se convierte en un observatorio de excepción para ver, y participar en lo que pase por encima. En esta cubierta inferior, además, son de prever fantásticos juegos de luces y sombras por el reflejo de la luz atravesando la piscina.

megayates 2

Ahora viene el reto desde el punto de vista de la ingeniería: lograr una estructura con la suficiente resistencia como para soportar la piscina, pero con unos escantillones mínimos. Conjugar ambos aspectos para que el impacto visual sea el deseado por los diseñadores cuando dejaron volar su imaginación.

Para conseguir integrar los diferentes niveles de las cubiertas exteriores, los diseñadores de megayates Feadship, afirman haberse inspirado en los jardines colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Esta otra maravilla, esperamos verla hecha realidad dentro de poco.