[lang_es]Entrevista a Xabi Fernández. Telefónica Azul[/lang_es]

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Copyright Volvo Ocean Race

Me ha parecido interesante hacerme eco de esta entrevista a Xabi, tripulante de Iker Martínez en la clase 49er con el que ha ganado una medalla de oro en Atenas y una de plata con sabor a oro en Pekin.

Extraordinario navegante de gran garra y con una evolución sorprendente desde sus inicios en el norte de España.

Bueno, os dejo con esta entrevista sobre la cuarta etapa de la Volvo Ocean Race, donde el telefónica azul ha conseguido la segunda victoria consecutiva en esta increible regata.

Por cierto, esta última etapa ha sido clasificada como la más dura de toda la historia de la Volvo Ocean Race.

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Copyright Volvo Ocean Race

Desde que la Vuelta al Mundo empezó en Alicante en octubre, Xabi Fernández no había regresado a casa, por lo que le supieron a gloria los cuatro días que ha pasado esta semana en Ibarra. Pero ya está de vuelta en Qingdao, donde mañana se disputa una nueva regata costera en la Volvo Ocean Race.

Ya tenía ganas de pasar por casa…

– Así es. Mi mujer y mi hijo estuvieron en Cochin y Singapur, y esta vez ni había planeado venir a casa, pero nos dieron cinco días libres y quise aprovecharlos.

Y recuperarse de una etapa muy dura.

– Con la ida y vuelta no sé si habré descansado (ríe), pero seguro que he cargado pilas.

Pasados varios días, ¿cómo recuerda la etapa que ganaron?

– Fue realmente dura. Nos tocaron dos tormentas muy fuertes. Y toda la etapa contra el viento, algo que ya sabíamos antes de que empezara la etapa. Eso te lo complica todo: Navegar, dormir, comer… Fueron once días sin parar pero, ganando, se te van olvidando los momentos malos.

Iker Martínez afirmó que, si pudiera elegir, no volvería a hacer esta etapa.

– Estando allí, es algo que se te puede pasar por la cabeza, pero yo no tengo tan mal recuerdo de la etapa. Sí es verdad que evitaría hacerla en caso de poder elegir, pero no pondría trabas si la tuviera que volver a hacer.

¿Pensaron en lo peor?

– La primera tormenta estaba anunciada y nos dio tiempo a preparar el barco. Fue día y medio complicado, pero lo teníamos controlado. Lo pasamos peor en la segunda tormenta, en Taiwan, porque no la esperábamos. Fue un fenómeno repentino, tipo gota fría, que no aparece en los partes. El barco no estaba preparado y tuvimos que hacerlo a toda prisa. Entonces te das cuenta que en el mar, si no estás preparado, no eres nada.

Supongo que en esos momentos la supervivencia está muy por encima de la competición.

– Así es. Ya antes de salir el objetivo prioritario era no romper el barco. Si tienes una avería importante, te puedes quedar sin Vuelta al Mundo. Al pasar la primera tormenta, y con la ventaja que teníamos, optamos por una navegación más conservadora. Aún así, piensas si no te habrás arriesgado demasiado, porque los demás también quieren ganar y se habían quedado atrás. Hay que reconocer que tomamos mucho riesgo, pero nos salió bien.

Y, ¿qué pensaban cuando sabían de las averías y roturas que iban teniendo sus rivales?

– Sobre todo sufríamos por el Telefónica Negro. Los dos barcos son idénticos. Mismo planos, mismos refuerzos… Cada vez que se ha roto algo, enseguida se ha roto también en el otro. Cuando supimos de su avería, que es bastante grave, sí que teníamos más tensión, a cada golpe de mar. Hemos roto cosas, pero no importantes.

Y al final, victoria. La segunda consecutiva.

– Justo justo. Llegando a Qingdao, casi nos cogen el Puma y el Ericsson-4. Al Puma, al que habíamos tenido a doscientas millas, sólo le quitamos una hora. Después de arriesgar tanto, hubiera supuesto mucho chasco no ganar esta etapa.

El día a día en el barco habrá sido muy complicado.

– Sin duda. Metido en una tormenta tan grande, con olas, viento, la tensión… no puedes pensar en nada. Aunque terminas la guardia, estás todo el rato con tensión y es imposible dormir. Como mucho, tramos de diez-veinte minutos. Y comer también, poco. Y en la segunda tormenta además, hacía mucho frío. Como no te quitas la ropa, te entra toda la humedad y todo se complica más. Los últimos tres días fueron más normales.

Se quedaron sin algunos aparatos de medición.

– Perdimos el anemómetro y otros controladores. Sin ellos, la navegación es un poco más complicada, sobre todo de noche, pero puedes seguir. Son datos básicos para ir rápido, pero no para navegar. Por un lado, nos pudo venir hasta bien.

¿Y eso?

– Si llegamos a saber que estábamos por encima de los 50 nudos, como midieron algunos, igual nos hubiéramos dado la vuelta. No es bueno ver tanto viento. Y, sin el anemómetro, si no lo ves, sabes que está soplando fuerte pero no eres tan consciente.

¿Cómo esta yendo la Vuelta al Mundo?

– Muy bien. Tanto en las regatas costeras como en línea. Tenemos problemas con vientos fuertes, pero el barco y la tripulación están funcionando cada vez mejor. Iker y yo llegamos con el tiempo muy justo después de los Juegos Olímpicos y cada vez estamos mejor. El Ericsson-4 es el mejor barco. Pero con media Vuelta al Mundo completada, sólo están a tres puntos.

Fuente: Diario Vasco

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