Cocido madrileño liofilizado para el Team Telefónica en la Volvo Ocean Race

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La primera etapa, que comenzará el próximo sábado día 5 de noviembre, serán unas 6.500 millas de navegación entre Alicante y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, un recorrido en el que los tripulantes del “Telefónica“ pasarán por un amplio abanico de condiciones: del siempre imprevisible Mediterráneo al frío Atlántico, atravesando el calor del Ecuador para finalizar navegando por el Hemisferio Sur y llegar a la primavera sudafricana.

Se estima que la flota tardará unos 20 días en completar esta primera etapa, pero por lo que pueda suceder siempre irá a bordo comida para más días, procurando no pasarse para no excederse en el peso.

¿Y cuál será el menú para la etapa de estreno y también de prueba de fuego? Diego Fructuoso nos lo rebela: “Nosotros llevamos algo muy nuestro: jamón y además desayuno, comida y cena un poco más fuertes y algunos snacks para comer entre horas. En el mar hacemos turnos un poco diferentes, tenemos guardias cada cuatro horas e intentamos que la gente siempre coma algo durante ese tiempo”.

La decisión de cuántos kilogramos de comida exactos llevar a bordo se tomará con toda probabilidad dos días antes de la salida. Será cuando los partes meteorológicos sean más fiables, aunque al final las previsiones no dejan de ser lo que son: previsiones, y éstas no siempre se cumplen…

Elegir el menú a bordo no es una tarea sencilla. Pongamos una disyuntiva como ejemplo: ¿Elegir un menú que sabes que gustará a los tripulantes aunque no tenga los nutrientes que un médico o nutricionista deportivo consideraría idóneos o, por el contrario, elegir un menú menos apetitoso para la tripulación y que por lo tanto afectará probablemente de forma negativa en su humor o estado psicológico?

Para empezar, a pesar del avance vivido en los últimos años en lo que a comida liofilizada se refiere, ésta no suele resultar agradable para nadie -muchos rechazamos la leche con café en polvo que ofrecen en los aviones- y, además, dar con la comida ideal que guste a once hombres suele llevar mucho tiempo y muchas catas, ya que dependiendo del fabricante el sabor será uno u otro.

Por poner un ejemplo, el día ocho de la primera etapa, cada tripulante tendrá una bolsa en la que, como explica Iñigo Losada, coordinador del Departamento de Salud, tendrá “para el desayuno, además de la leche en polvo, ese día tocarían cereales. Tendríamos un cocido madrileño liofilizado para comer y para cenar unos tortellini. Además, habrá también unos snacks salados –jamón o queso-, barritas energéticas -bastante calóricas y con mucho aporte de energía- y por último otro snack, esta vez dulce -algún tipo de galleta o chocolate-. ¡Lo mejor de la vida!”, bromea el castellonense.

 

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