Una nueva especie de ballena, perteneciente al grupo de los zifios, ha sido descubierta en Nueva Zelanda

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Los cetáceos, conocidos como ballenas, son mamíferos marinos formados por 80 especies distintas. Se dividen en dos grupos principales: los odontocetos (cetáceos con dientes) que engloba a los cachalotes, narvales y belugas, delfines, calderones, marsopas y zifios; y por otro lado tenemos a los misticetos, que son las verdaderas ballenas. La nueva especie confirmada pertenece al grupo de los zifios.

Una ballena picuda con dientes en forma de pala –una especie hasta ahora prácticamente desconocida para la ciencia– ha sido observada por primera vez después de que dos ejemplares, una madre y su cría macho, quedasen varados y murieran en una playa de Nueva Zelanda

A simple vista los catalogaron como delfines;  sin embargo, los análisis de ADN que se llevaron cabo posteriormente revelaron su verdadera identidad: se trataba de dos ejemplares del animal marino considerado más enigmático y raro del mundo: el zifio de Travers (‘Mesoplodon traversii’). La particularidad de esta confirmación es que este zifio nunca se había avistado vivo, sólo se conocía por restos óseos de cráneos.

El descubrimiento es la primera evidencia de que esta ballena no está extinguida y sirve como recordatorio de lo poco que se sabe aún acerca de la vida en el océano, tal y como señalan los científicos. Los resultados también ponen de relieve la importancia de la tipificación del ADN y de colecciones de referencia para la identificación de especies raras. a través de 140 años .

El hallazgo supuso toda una sorpresa y una alegría para los investigadores, que por primera vez han podido examinar un ejemplar completo de este cetáceo y confirmar que sigue habitando en el Océano Pacífico Sur. Una muy buena noticia, sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de especies que se extinguen cada año en todo el mundo, muchas antes de ser descubiertas o estudiadas en profundidad por el hombre.

Estos animales pasan gran parte del tiempo sumergidos bajo el agua lo que, sumado a la gran extensión de su hábitat, hace improbable los avistamientos. El Océano Pacífico Sur se extiende a lo largo de unos 85 millones de kilómetros cuadrados, una cifra que equivale aproximadamente al 14% de la superficie terrestre.

Este enorme y poco estudiado océano tiene algunas de las fosas más profundas del mundo, en cuyas aguas habitan numerosas especies, como los enigmáticos zifios (miembros de la familia Ziphiidae, de la que hasta ahora se conocen 21 especies). Literalmente su nombre significa ballena con nariz de espada. Estos cetáceos tienen dientes (odontocetos) y se caracterizan por tener un hocico que recuerda al del delfín.

Son, además, unos excelentes buceadores. Se alimentan de calamares y otras especies marinas que encuentran en abundancia a esas profundidades. Nueva Zelanda es uno de los lugares del mundo con mayor diversidad de cetáceos.

Estos dos ejemplares (una hembra y su cría, un macho) encallaron en la playa de Opape, donde murieron poco después. Como se hace habitualmente cuando llega algún cetáceo a la costa, miembros del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda se desplazaron a la zona para fotografiar los ejemplares, tomar medidas y recoger muestras de tejido. Inicialmente fueron identificados como delfines picudos de Gray. Sin embargo, cuando las muestras de tejido fueron analizadas en el laboratorio descubrieron que en realidad, se trataba del enigmático zifio de Travers.

Hasta ahora y a lo largo de un periodo de 140 años sólo se habían encontrado algunos restos óseos de este cetáceo. En 1872 se encontró en las isla Clatham de Nueva Zelanda un mandíbula con dientes perteneciente a un macho adulto. Muy cerca, en la isla de White, se encontraron en los años cincuenta dos cráneos sin mandíbulas mientras en la Isla Robinson Crusoe de Chile se recogió otro cráneo en 1986.

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