Team Telefónica en China. Entrevista al crack de Xabi Fernández

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Acaba de ganar con el “Telefónica” la tercera etapa consecutiva en la vuelta al mundo a vela, la Volvo Ocean Race. Analizamos con una de las cabezas pensantes del Team Telefónica, Xabi Fernández, una etapa muy trabajada y una victoria muy merecida.

¿Cómo se maneja el estrés a bordo del barco en una etapa tan complicada como la que ha sido esta última?

Fue una etapa que empezamos con muy buenas perspectivas respecto al barco, que sabemos que va bien en esas condiciones y que teníamos, a priori, las cosas a favor. Se torció muy pronto, a las cuatro horas de salir cuando tuvimos el problema de la vela, que se rompió el puño de la amura de la vela lo cual hizo que se rompiera a su vez el tensor del botalón. Una cosa sí sabíamos: sin botalón, obviamente todavía no habríamos llegado o estaríamos llegando. Era bastante complicado hacer la reparación del tensor y ahí ya empezó el estrés. Llegando al estrecho de Malaca, sabiendo que es un punto tan difícil, pues otra vez nerviosismo y siempre mucho miedo de que te pudieras quedar tirado y te pasen todos por el lado y luego ya tienes la regata cuesta arriba. El estrecho de Malaca sí que fue muy estresante. Y cuando ya pensábamos que el final, de ceñida, podía ser relativamente tranquilo, empezó el viento a no cumplir el parte y otra vez, entre “Groupama” que apretaba y la preocupación por no tener ningún problema -desde quedarse en una red de pescadores a romper algo-, pues la verdad es que hasta cruzar la línea de meta no nos relajamos.

¿Cuál fue la reacción del equipo al sufrir la rotura?

Lo primero, bajar la vela, que estaba flameando el Código 0, ya es una vela pesadísima y muy grande y al estar flameando allí puede traer problemas grandes. No hacía demasiado viento, pero es un problema bastante grande bajar eso cuando no lo tienes controlado, pues obviamente no lo puedes enrollar. Fue bajarla y ponernos a navegar cuando “Ñeti”, al coger el enrollador, vio que estaba el tensor del botalón roto. En ese momento la reacción fue ponernos a navegar con el foque, que era lo que tocaba, y empezar a pensar en un plan B sobre cómo arreglarlo. Sabíamos cómo sacar el pin y qué se podía poner, pero al final es siempre complicado ya que tienes que parar mucho el barco. Hubo varias opiniones diferentes acerca de cómo había que hacer la reparación, si parando mucho o poco y fue un día un poco complicado. Estuvimos en contacto con el equipo de tierra, que también nos mandó un poco su opinión de cómo teníamos que hacerlo, y entre todos al final decidimos hacerlo y, obviamente, a la postre ha sido lo correcto.

¿Cuál ha sido el mayor desafío de esta tercera etapa?

Ése, supongo. Después de empezar con ese problema, que es bastante importante, el mayor desafío fue volver a tener el botalón en condiciones para seguir usando todas las velas del botalón y así no perder la regata, y después poder llegar a la última ceñida de cuatro días muy cerca de los primeros. Obviamente resultó mejor porque salimos primeros de Malaca, pero bueno, sino el objetivo y desafío sería salir de Malaca cerca de los primeros y poder pillarles otra vez.

Todo el mundo hablaba de la dificultad de navegar en aguas del estrecho de Malaca. En la anterior edición decidisteis navegar cerca de tierra, mientras que ahora fuisteis por el medio. ¿Estas diferencias son interpretaciones del parte meteorológico o más bien fue como echar una moneda al aire?

La historia te sirve para no cometer los errores que cometiste anteriormente, pero Capey, nuestro navegante, tiene muy claro que lo que pasó hace tres o cuatro años pasó y ahora no tiene por qué ser igual. El estrecho de Malaca es un sitio en el que hay muy poco viento y te encuentras de todo: tormentas, tornados a cinco millas… Nosotros lo que hicimos fue navegar el viento que teníamos porque no puedes hacer otra cosa, no puedes invertir toda tu táctica en una cosa que pasó y que no sabes si va a volver a pasar. Muchas veces, tanto aquí como en la vela olímpica, cuando no sabes muy bien qué hacer tienes que vivir el momento y el momento era que había un buen viento y role para trasluchar y así lo hicimos, siempre teniendo un ojo en los de atrás.

La salida de Singapur muy complicada pero la aproximación a la costa de Vietnam no se quedó corta… ¿qué parte fue la más estresante de todas?

Un poco las dos. Al salir de Singapur ya había más viento que durante el estrecho de Malaca, era de noche y más que mucho tráfico había cientos de mercantes fondeados y bastante corriente, rocas, bajos. En la costa de Vietnam hubo bastante tensión, no sé la cantidad de barcos pesqueros que nos cruzamos, además de todos los barcos de madera que no salen en el radar, redes sin señalizar, sin boyas ni luces… Tuvimos que estar muy atentos y vigilantes para no pillar nada. Llegando a Sanya estuvimos como 10 millas navegando 40º fuera de rumbo porque había una serie de redes desmadradas, no veíamos el final y no nos la podíamos jugar a esas alturas de la regata. Entre eso, “Groupama”, el viento… Hasta cruzar la línea de meta fue complicado.

Si no hubiéseis sufrido el incidente del tensor del botalón y el Código Cero al inicio de la regata, ¿vuestras decisiones tácticas crees que hubiesen sido las mismas? ¿La apuesta por el Norte hubiese sido tan fuerte o seguiríais con la flota?

Nos hubiésemos ido con la flota seguro. Yo creo que es un poco la forma de navegar que tenemos con Iker y Capey. El tema no está en hacer el loco e irte por mucho que corra tu barco, lo suyo es ir con todos y en detalles pequeños poder coger un poco para la saca.

Después del esfuerzo titánico que habéis hecho, con tanta maniobra y tantos cambios de vela, ¿cuál es el estado de la tripulación del Team Telefónica?

Creo que hemos hecho tantas o más viradas que los demás, sin flaquear. Los últimos cinco días fueron especialmente duros, con un montón de maniobras y sabemos qué supone una maniobra en un barco de estos. Al final cogimos cada role y es lo que desde la salida de Singapur nos hizo coger un poco de margen. Teníamos también un poco de miedo al último través de la etapa porque si “Groupama” estaba muy cerca se nos podía echar encima. Creo que físicamente no hemos fallado, que es muy importante, y por eso hemos podido hacer tantas maniobras.

¿Por qué crees que, actualmente, sois los líderes de la Volvo Ocean Race?

Yo creo que la cosa está yendo bien y la clave es la preparación que hemos hecho. Se ha dicho mil veces que ganar no, pero la Volvo se puede perder el día de la salida, puedes perder la regata antes de empezar. Tenemos una tripulación entrenada que conoce el barco muy bien, además de un navegante que es muy bueno y está inspirado y con Iker hace un tándem que toma las decisiones acertadas, hacen una valoración de riesgos importante. Todavía no hemos cometido errores y eso hace que estemos ahí arriba. ¿Qué los cometeremos? Seguro que sí. ¿Se complicará la cosa? Seguro que también. Pero espero que esta ventana de puntos que estamos cogiendo sirva en un futuro.

Tras 16.000 millas ya recorridas y competir contra el resto de barcos, si retrocedieseis dos años en el tiempo, ¿cambiarías algo en algún punto de la preparación?

El barco está claro que hubiésemos hecho el mismo, ¡ahora qué te voy a decir! Habríamos escogido el mismo diseño, diseñador y hubiésemos hecho el mismo trabajo. La preparación, mejor de la que hemos hecho entre Lanzarote y Sanxenxo, es complicado hacerla. Es obvio que ahora hemos aprendido cosas de los demás y quizás hay cosas de puesta a punto que cambiarían un poquito aunque ahora mismo no sé el qué, pero de los que sí estoy seguro es de que no le cambiaría nuestro barco a ninguno y creo que tenemos el barco más completo.

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