Salida de la Rolex Sidney Hobart 2011. El Wild Oats XI encabeza la flota

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Hoy es San Esteban, líder de los siete diáconos nombrados por los apóstoles en defensa de los judíos helenistas de Jerusalén. Y por San Esteban, en Sidney, Australia, se celebra la mítica Rolex Sidney Hobart Race que este año cumple su 67 edición.

La salida de la Rolex Sydney Hobart 2011 ha reunido a miles de espectadores en Sydney Harbour para disfrutar del espectáculo de los 88 barcos participantes. Puntualmente a las 13:00h (hora local, 03:00h de la madrugada en la españa peninsular), la flota inició el recorrido de 628 millas hasta Hobart, en Tasmania.

La flota partió de Sidney con un ojo puesto en una tormenta situada en la zona sur del continente australiano, que ayer afectó a cuatro tripulaciones provenientes de Melbourne. “Hemos visto relámpagos, vientos de 120 km/h, árboles caídos, granizo enorme,…”, comentaba al llegar a Sidney Robert Date, patrón del Reichel Pugh 52 Scarlet Runner (AUS). “Esperamos que no nos alcance esta noche, aunque podría ser”.

Al frente de la flota mientras abandonaban Sydney Harbour avanzó el 100 pies Wild Oats XI (AUS) de Bob Oatley, seguido de cerca por el Investec Loyal (AUS) de Anthony Bell. Tras un corto tramo de ceñida hasta las Heads, los barcos izaron sus spinnakers en 18 nudos de viento de componente norte, adentrándose en una mar que comenzaba a levantar olas de considerable tamaño por la resaca del ciclón tropical Fina.

Las primeras horas de rumbo sur mostraron a un Wild Oats XI avanzando a buen ritmo, 18 nudos de velocidad, pero las perspectivas para la primera noche no son precisamente benévolas, como anunciaba antes de iniciarse la regata Rob Webb, director regional del Australian Government Bureau of Meteorology: “En principio creemos que habrá unos 20-25 nudos, pero entrada la noche pueden entrar rachas fuertes, de 30 nudos de media y con picos de 40 nudos”.

También Mike Broughton, navegante del Jazz (AUS) de Chris Bull, alertaba sobre las condiciones que puede encontrarse la flota a medida que avanzan hacia el Estrecho de Bass: “Anoche en Melbourne caía granizo del tamaño de pelotas de tenis, y ese frente viene en nuestra dirección. Tal vez no veamos caer pelotas de tenis, pero seguramente guisantes. Y el mar estará incomodo por la corriente del este, que nos empujará a 2 nudos, combinado con olas frente a Brisbane provocadas por el ciclón tropical. Así que se puede decir que veremos bastante viento y mar desordenado. Será una noche movida”.

No obstante, en una escala de severidad del uno al diez, de acuerdo con Broughton este año nos quedaremos en un cuatro. “La primera noche será dura, pero después esperamos un recorrido bastante benévolo, incluyendo brisas suaves al este de Tasmania, y creo que será ahí donde se gane o pierda la regata”.

Mark Richards, patrón de Wild Oats XI, coincide en el pronóstico: “Serán probablemente las condiciones típicas, con vientos muy suaves hacia la costa sur de Tasmania, pero incluso con 4-5 nudos de viento, barcos grandes como el nuestro pueden hacer 13-15 nudos de velocidad. Todo depende del ángulo del viento. Con un parte así, es fácil quedar parado y ver cómo te pasan barcos como el Loyal, así que la victoria en tiempo real no está en absoluto garantizada”.

Stephen Ainsworth, patrón del Loki (AUS), también pronostica una difícil edición. “La situación está bastante clara hasta llegar a la zona sur del Estrecho de Bass, y a partir de ahí puede pasar cualquier cosa. Es un buen lugar para meterte en problemas y quedarte encalmado, al igual que en el Derwent River o en Storm Bay. En muchas ocasiones se ha decidido la regata en ese punto, así que la lucha por la victoria en compensado tiene pinta de que será complicada”.

Mientras la perspectiva de un parón frente a la costa este de Tasmania preocupa a las tripulaciones de los grandes esloras, los barcos de menor tamaño se frotan las manos pensando en que esta edición puede favorecerles si las condiciones meteorológicas mejoran hacia final de semana. Así lo reconoce Andrew Sies, armador del Beneteau First 40 Two True (AUS), ganador de la Tattersall’s Cup en la Rolex Sydney Hobart 2009: “Mi barco es muy competitivo ciñendo en 15-20 nudos. Después de 24 horas pasaremos a unas condiciones de brisas ligeras, potencialmente de distintas direcciones, y eso puede permitirnos acercarnos a los barcos grandes; eso también nos gusta”.

Lo que parece claro es que este año no caerá el récord establecido en 2005 por Wild Oats XI, que completó el recorrido de 628 millas náuticas en 1 día, 18 horas, 40 minutos y 10 segundos.

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