Reserva marina de la isla de La Palma. Bucear en un Santuario volcánico

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En el año 2001 el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación crea la reserva marina de la isla de La Palma, a petición del Gobierno de Canarias y de los pescadores profesionales palmeros;  se extiende en aguas exteriores en su totalidad en el área litoral sudoccidental de la isla de La Palma, entre la Caleta de los Pájaros, la Punta Gruesa y la isóbata de 1.000 metros como límite exterior. Se creo para recuperar y preservar la biodiversidad, las poblaciones de interés pesquero, la naturaleza y belleza de sus fondos marinos, favoreciendo con ello la existencia de pesquerías sostenibles que permitan a los pescadores artesanales de la zona preservar su tradicional modo de vida en la zona entre la playa del Charco Verde (Los Llanos de Aridane) y Las Celdas (Fuencaliente) y aspira a erigirse también en templo del ecobuceo donde peregrinen los devotos de la citada modalidad deportiva.

En este entorno marino se han delimitado nueve puntos de buceo que, en breve, según una fuente de la reserva, «contarán con boyas de amarre para las embarcaciones y, una vez colocadas, las actividades se regularán en base a los cupos y condiciones establecidas».

Los buceadores interesados en sumergirse en este santuario marino, además de solicitar el preceptivo permiso, han de cumplir con las condiciones de seguridad para la práctica de las actividades subacuáticas que, al efecto, se establecen en la normativa específica. Entre otras, tendrán que acreditar una experiencia mínima de 25 inmersiones de las que, al menos una, deberá haber sido realizada en los últimos doce meses, contados a partir de la fecha de la petición. Tampoco se pueden desarrollar «prácticas o bautizos de buceos» ni inmersiones «nocturnas o desde tierra».

Los fondos marinos de La Palma son todo un paraíso por descubrir. Su característica principal es la de poseer unos fondos volcánicos muy profundos, con presencia de numerosas grietas, cuevas y veriles, algunas de ellas protegidas por ser únicas en el mundo. La belleza del mundo subacuático del Océano Atlántico contiene en esta isla muchas sorpresas. Sus aguas tropicales son fascinantes para bucear, sea cual sea el nivel, pues cualquier inmersión puede convertirse en una experiencia única, donde es posible apreciar todo el valor faunístico, botánico, paisajístico y ecológico.

Las erupciones volcánicas ( la ultima erupción en 1971 del volcán Teneguía, en el municipio de Fuencaliente ) han creado, tanto en el norte como el sur de la isla, un ecosistema marino de rocas de diferentes formas, torres, cuevas y espectaculares arcos. La temperatura sus aguas, unido con la abundancia de vida marina te aseguran unas inmersiones increíbles y plenamente satisfactorias. La visibilidad y la temperatura del agua, de casi 20 grados en invierno y hasta 25 grados en verano, garantizan disfrutar del buceo durante todo el año… ¿que mas se puede pedir?.

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