Pecios del mundo, El “SS Yongala” en Queensland, Australia

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Queensland es la puerta de entrada a la Gran Barrera de Coral australiana. Con una extensión de más de 2.000 kilómetros, esta maravilla del Patrimonio Mundial es la barrera de coral vivo más grande del planeta. En la la ciudad costera de Townsville y a la hermosa Magnetic Island, podrá explorar el pecio del “SS Yongala”, que se hundió en 1911, así como también los cañones submarinos, las cuevas, las hondonadas y los sensacionales muros de buceo de este tramo de la Gran Barrera de Coral.

Visitar el SS Yongala es toda una experiencia pues los restos del enorme buque, hundido durante un ciclón en 1911 y debido a su lejanía casi no han sido tocados o alterados y sí han sido cubiertos por la vida marina de la zona, éste es uno de los mejores lugares de inmersión del mundo, pues la cantidad de vida que puede encontrarse concentrada en este magnífico pecio equivale a la de varios viajes de inmersión juntos. así que eso lo convierte en un espectáculo fabuloso.

La historia de este desafortunado navío, que desapareció hace ya más de 85 años bajo las aguas del Océano Pacífico, es esta. El barco y empleó 59 días en llegar a Australia desde Gran Bretaña, ya que su velocidad máxima, aún en las mejores condiciones, era de tan sólo 16 nudos. Era un buque de vapor de unas 3.600 toneladas. Medía unos 110 metros de eslora y unos 14 de manga. Su casco de acero fue construido por la Compañía Armstrong Whitworth, de Southampton (Inglaterra). El Yongala tenía la finalidad de transportar mercancías y pasajeros, y para desempeñar estas tareas fue botado el 29 de Abril de 1903. Era su 99º viaje y su capitán, William Knight, y su segundo, Harry Harden, tenían largos años de experiencia en el mar.

Poco despues de su partida se desato un ciclón en la zona comprendida entre Townsville y Mackay. El capitán consultó a sus oficiales y tomó una decisión que, tristemente, acabó con las vidas de las 121 personas que iban a bordo: Decidió continuar hacia Townsville a pesar del mal tiempo, con vientos que sobrepasaban los 200 km/h. La navegación era imposible, la visibilidad nula y la lluvia torrencial. La velocidad del buque se redujo, las olas pasaban por encima de la cubierta arrancando todo lo que no estuviera firmemente sujeto a la misma. Entonces el capitán Knight supo que no podían continuar a flote por mucho más tiempo.

Hoy, 85 años después de su hundimiento, el Yongala alberga una increíble cantidad de vida marina, tanto bentónica como pelágica, que sobrepasa la de cualquier otro pecio. El Yongala yace, escorado sobre su costado de estribor, en una planicie arenosa situada a unos 30 metros de profundidad. Este fondo es el responsable de su peculiar riqueza en fauna marina, pues el pecio es el único refugio disponible en estas ricas aguas, aún algo alejadas de la Gran Barrera de Coral. El Yongala constituye el biotopo perfecto.

El oxidado casco del Yongala se alcanza a tan sólo 14 metros de la superficie, en aguas generalmente muy limpias. Su proa apunta prácticamente al Norte, como si aún siguiera el rumbo original, mientras que el casco se halla prácticamente intacto debido a la naturaleza de su hundimiento. La longitud de los restos es de 109 metros.  La profundidad del agua al fondo del mar es de aproximadamente 30 metros, con las secciones superiores de los restos de 16 metros bajo la superficie. A pesar de la superestructura se mantiene intacta, la cubierta de popa, paseo marítimo y del cabrestante se han deslizado de la cubierta principal y se han esparcido en el fondo marino, desembolsados ​​por las corrientes. Los ventiladores y las barandillas también se derrumbó.

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