La magia de la aerodinámica al servicio de Team Telefónica. Un as en la vela

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Coser un botón o un doblablillo es un trabajo complicado para muchos, pero no para el equipo de velería del Team Telefónica que, liderado por el mallorquín Jordi Calafat, coordinador del programa de velas además de caña y una de las cabezas pensantes del equipo español, ha implementado al Volvo Open 70 “Telefónica” en la vuelta al mundo las tecnologías más avanzadas en cuestión de velería.

El departamento de velería del Team Telefónica está dirigido por el campeón olímpico y de la 32ª America’s Cup Jordi Calafat y lo completan otros dos diseñadores, Juan Meseguer y Henrik Soderlund, además de cuatro virtuosos con la aguja: los veleros Stew, Matt, Matthieu y George.

Antes diseño de velas, luego de casco

Desarrollar todo el programa de velas, además de fundamental en esta edición de la Volvo Ocean Race, es un trabajo laborioso y sobre todo largo. Casi dos años llevan los veleros trabajando al cien por cien para el “Telefónica” y es que, cosas de este deporte y por decirlo de algún modo, antes que el casco se diseñan las velas. Según el mallorquín Calafat: “Antes de empezar a diseñar el barco decidimos diseñar las velas con esta nueva reglamentación y en base a ellas, que son el motor del barco, decidimos qué casco íbamos a tener. Hacerlo así tiene más sentido ya que sabes lo que te van a empujar las velas y la resistencia que van a tener en el barco”. A partir de ahí, comenzó todo un proceso de adaptación realizando las primeras pruebas de manera virtual.

Una vela diferente en función de las condiciones meteorológicas

En esta ocasión, la reglamentación de la Volvo Ocean Race establece que cada uno de los equipos puede tener un juego de únicamente 17 velas para toda la vuelta al mundo, menos de las permitidas en la anterior edición, por lo que “tenemos que ir jugando con las diferentes velas, pensando cuál será mejor con las condiciones de cada etapa. No todas las etapas son iguales, ni por el tipo de ola, ni por intensidad de viento, ni por los ángulos o rumbos en los que navegas”, explica Calafat.

“Por ejemplo, en la primera etapa crees que la vas a ganar o perder en las primeras semanas yendo en popa hasta el Ecuador, hasta los “doldrums”, o después abajo, en el Sur con más velocidad y con rumbos más cerrados. Intentas tener las dos mejores velas para esas condiciones”. Asimismo, el campeón olímpico añade que “también juegas un poco con la estadística. Y eso que a veces la meteorología puede variar la estrategia inicial. Pero es un terreno muy experimentado y eso sin tener en cuenta la experiencia personal de cada regatista, de otras vueltas al mundo”.

Además, al reducir el número de velas que cada equipo puede emplear, éstas han de ser necesariamente más resistentes por lo que “el peso ha aumentado una media de un siete u ocho por ciento. La vela más ligera ronda ahora los 100 kilogramos, por ejemplo”, según Calafat. Pero el cambio de la regla no influye sólo en el peso sino que además, tal y como precisaba el mallorquín: “Las velas necesitan abarcar una mayor amplitud de condiciones en las que las puedas usar, con lo cual el diseño ha tenido que cambiar un poco”.

Coser y… navegar

Como no podía ser de otra manera, el velero es una figura fundamental a bordo del Volvo Open 70 y es que ante una rotura tendrá que ponerse manos a la obra para arreglar el siete de la mejor manera posible con sus únicas herramientas a bordo: aguja, dedal y, por supuesto, máquina de coser. Herramientas nada sencillas de manejar cuando navegas en la Fórmula Uno del mar.

“Normalmente las roturas son pequeñas, por roces continuos con cabos o contra el palo, pero hay ocasiones en las que ya hablamos de cosas más serias, de mayores problemas: velas muy grandes rotas de lado a lado y de arriba abajo, lo cual es una pérdida de tiempo muy importante y no sólo por el tiempo que tardas en recuperar la vela si te ha caído al agua, sino porque reparar velas de 1.500 metros cuadrados dentro del barco con la máquina de coser no vas muy rápido, tienes que ir con mucho cuidado; es muy difícil en un sitio tan reducido”, concluye Calafat.

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