Javier “Bubi” Sansó se hace un hueco en la vela oceánica

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Mike Golding Yacht Racing with Bubi Sanso

En esta edición de la Transat Jacques Vabre, un español, sin hacer ruido se subía a bordo de un Imoca 60 de un inglés que se había quedado sin patrocinador. Todo hacía presagiar un fiasco frente a las grandes figuras con grandes presupuestos como el BT o el Hugo Boss. Pero el océano, como siempre, sabio y contundente, que no entiende de figuras ni de presupuestos ha hecho que dos grandes marineros hayan subido al podio de una regata anómala y dura de narices.

Nadie presagiaba que la flota de barcos lleno de regatistas oceánicos de primer nivel fueran a tener que entrar en modo “supervivencia” durante días para no ser arrollados por la magnitud de la borrasca que les barrió durante la primera semana de regata.

Bubi, como le conocen en el mundo náutico, junto a Mike Golding han navegado de una forma coherente y apasionada. Esto les ha llevado a llegar a Puerto Limón (Costa Rica) en tercer lugar después del barco francés Safran y de la “Vaca que Rie”. Ambos barcos de primer nivel y con buenos presupuestos a sus espaldas.

Un gran mérito de esta pareja oceánica que pudo ganar la regata pero que se tubo que conformar con subir al podio. Han demostrado que la pasión por navegar y las condiciones como regatistas no siempre van acorde con los ceros de un cheque.

Enhorabuena Bubi por entrar a formar parte de la historia de la vela oceánica española una vez más.

Os dejo con algunas declaraciones de Javier “Bubi” Sansó cuando llegó a Puerto Limón.

“Esta edición ha sido muy difícil, especialmente durante la primera semana porque tuvimos condiciones que no se esperan de una regata que teóricamente va a Centroamérica”, reconoció a su llegada a la meta de Puerto Limón.

“Hemos pasado mucho frío, con vientos de gran intensidad con los que teníamos que negociar las áreas de bajas presiones. Creíamos que iba a ser dos o tres días de mal tiempo pero al final fue una semana entera y el material sufrió muchísimo”, indicó.

“Hubo un momento en que tuvimos casi 66 nudos (122 Km/h.) de viento mantenidos durante mucho rato sin poder hacer nada para bajar las velas porque era muy peligroso estar fuera. Eso fue cuando el ‘BT’ tuvo el problema de su abandono y nosotros estábamos también pasando nuestros peores momentos. Lo pasamos bastante mal y el barco, la verdad, estaba al limite.No estábamos navegando; estábamos casi en modo de supervivencia”, reveló.

“Sufrimos varios problemas técnicos – eléctricos y electrónicos- a bordo y fue una pena que no pudiésemos aguantar junto a ellos como queríamos. Después de todo eso, acabar en el podio es algo que nos hace sentir muy satisfechos”, finalizó Sansó.

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