Iker Mártinez “El oceáno sur es un sitio al que estás deseando ir y cuando lo haces, quieres salir lo más rápido posible”

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    Es el patrón más joven de la vuelta al mundo pero Iker Martínez no acaba de llegar. Desde la primera etapa, la que comenzó el pasado mes de noviembre en Alicante, su equipo lidera, cada día más, la Volvo Ocean Race. Desde Brasil, donde acaba de terminar la etapa reina, la que pasa por Cabo de Hornos, echa la vista atrás a una etapa que ha puesto en jaque a todos y cada uno de los barcos de la flota.

    Todo el mundo habla de unas condiciones de etapa muy difíciles en el respetado océano Sur, con un único barco que no tuvo qué parar. ¿Fueron realmente tan duras?

    Teníamos bastante claro que las condiciones iban a ser fuertes, con mucho viento, muchísima ola y que iba a ser un Pacífico Sur difícil y complicado, así que no fue ninguna sorpresa. Empezamos con vientos de unos 20-25 nudos, luego ya fueron 30 nudos que es un viento relativamente cómodo para estos barcos si es estable pero lo que dificultaba mucho las cosas eran las olas, que realmente eran muy grandes. El viento siguió aumentando y aumentando y entre esas olas tan grandes había otro tipo de olas por lo que los golpes y los impactos empezaron a ser más fuertes. Cuando las olas empezaron a romper y ya había mucha espuma se complicó más, ya que llega al barco y lo golpea tanto a él como a la gente.

    ¿Cuál es la preocupación a bordo cuando se navega en esas condiciones?

    El mayor problema y lo que más miedo te da siempre es que, por causa del agua que hay en el barco o por alguna maniobra, alguien se pueda caer al agua. Perder a un tripulante es lo que más miedo nos da y es con lo que más cuidado tenemos.

    ¿Qué hacéis para evitar algo así?

    Hay que ir atados y tener siempre los arneses puestos, creo que es algo que los chicos en el barco han hecho muy, muy bien y eso ya te hace estar mucho más tranquilo. Todos nos hemos amarrado en el barco y todos estamos aquí, que al final es lo más importante, mucho más que llegar primeros, segundos o terceros.

    ¿Se puede llegar a dormir a bordo con condiciones de 40 nudos y olas que alcanzar más de seis metros?

    Cuando el barco va muy rápido, como ha ocurrido en el Sur, las olas son muy grandes y normalmente éste acelera y frena mucho. Con esas frenadas tan bruscas el barco se mueve mucho al igual que la gente en la litera, por lo que se complica el descansar. Además, siempre estás en un estado como de alerta: durmiendo pero intranquilo, pensando que en cualquier momento algo podría fallar, hay un estado de tensión. Eso te lleva probablemente a descansar un poco menos y a que el cansancio haga mella al cabo de los días.

    Todos los navegantes hablan del océano Sur como algo especial, un océano al que la mayoría no tenemos acceso, ¿qué se siente navegando en él y cómo es?

    Es un sitio complicado, siempre tienes ganas de ir y de navegar ahí, sino no harías la vuelta al mundo, pero a la vez le tienes mucho respeto porque si no puedes tener un gran lío. Es bonito, es duro y una vez que has navegado por él siempre tienes cierta satisfacción de haber podido aguantar y pasar esos momentos. Aunque en los esos momentos duros te preguntas “¿qué hago yo aquí?” (risas). Estás deseando ir y cuando estas ahí estás deseando salir rápido.

    Sufristeis una deslaminación en la proa que os obligó a parar, ¿cómo se toma una decisión así cuando estás en plena competición?

    Tuvimos que evaluar muy bien cuál era la situación. Teníamos un barco un poco dañado, nada grave pero obviamente el riesgo de que eso fuese a peor era grande si seguíamos navegando a altas velocidades. Vimos que “Abu Dhabi” venía por detrás relativamente lejos, que “Camper” tenía problemas e iba a tener que parar y que estábamos con “Puma” y “Groupama”, que estaban yendo bien. Fue uno de esos momentos en los que tuvimos que recordar que ésta era una etapa en la que no íbamos a ganar la vuelta al mundo pero sí podíamos perderla. Evaluamos un poco todo y pensamos que hacer un podio en esta etapa era bueno: “No podemos asumir el riesgo de que esto vaya a más y se estropee”. Era lo que teníamos que hacer, todos lo teníamos claro y fue lo que hicimos.

    Para muchos esta parada en pleno Cabo de Hornos ha sido inédita, sobre todo por el esfuerzo logístico que ha implicado, ¿cómo fue realmente?

    Nunca disfrutas cuando tienes que parar y los demás están compitiendo, pero fue una historia bonita: poder llegar, doblar Cabo de Hornos, bajar las velas, resguardarnos detrás de una isla en una bahía y ver cómo los chicos del equipo de tierra llegaron en otro barco de acero, con un capitán muy peculiar que hace expediciones a la Antártida… Fueron unas horas de las que siempre nos acordaremos. Los chicos hicieron un trabajo estupendo. Han vuelto a demostrar lo importante que es que el equipo de tierra sea superbueno y que esté siempre muy atento. Realmente ellos juegan gran parte de los puntos de esta regata, así que estamos realmente satisfechos y muy agradecidos por el esfuerzo que hicieron.

    ¿Cómo asumes la responsabilidad de liderar a una tripulación en unas condiciones tan peligrosas?

    Por el equipo que tenemos creo que eso es más sencillo en nuestro barco que en otros, porque la gente tiene mucha experiencia, siempre hemos trabajado todos juntos y es más fácil que nos entendamos. Pero sobre todo los conocimientos de la gente, que es muy buena, hacen que las cosas sean más fáciles. Obviamente ha sido complicado pero en ese aspecto el equipo ha ayudado mucho y todos han hecho que todo sea más sencillo y más llevadero.

    La remontada que habéis protagonizado hasta llegar a Itajaí, ha sido espectacular… ¿Cómo la vivisteis a bordo?

    En líneas generales sabíamos que la meteorología iba a ser mejor para nosotros que para ellos en el momento en que estuviésemos más atrás, pensábamos que podríamos recortarles muchas millas dentro de la incertidumbre de que no sabíamos cuánto tiempo íbamos a parar. Luego, una vez que paramos, vimos que si las previsiones se cumplían podría darse el caso excepcional de que recortásemos muchas millas, pero nunca nos imaginamos que llegasen a ser 400.

    ¿Qué recuerdo que te queda de esta etapa?

    Tengo un recuerdo muy bonito, sobre todo de pelear. Cuando las cosas salen bien siempre tienes una sensación estupenda y si salen mal, normalmente te quedas con un mal recuerdo, pero creo que aunque el resultado de la etapa no hubiese sido tan bueno para nosotros tendría igualmente un buen recuerdo, porque creo que el resumen es que la gente ha peleado y hemos peleado todos como un equipo, también los de tierra. Estoy muy contento porque todos hemos tenido esa esperanza y la mente clara en cuál es nuestro objetivo y qué queremos conseguir, y para eso hay que esforzarse mucho.

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