Global Ocean Race 2011-12. En la 3ª Etapa, la flota va navegar en condiciones potencialmente peligrosas

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El  próximo domingo se dará el pistoletazo de salida a la 3 ª etapa de la Global Ocean Race desde, la línea de salida en el Puerto de Lambton en la ciudad de Wellington. Los Class40, partiendo de Nueva Zelanda, haran un recorrido de 6.200 millas por el Océano Pacífico, el Cabo de Hornos y por el Atlántico Sur a la línea de meta en Punta del Este, Uruguay.

En la 3 ª etapa, navegara la flota de la GOR a través del Pacífico en latitudes altas donde son frecuentes icebergs a la deriva de las plataformas de hielo de la Antártida. En consecuencia, durante los últimos meses, el Comite de la GOR ha estado monitoreando la presencia de hielo en el Océano Pacífico.

 

Al llegar al Cabo de Hornos, los barcos pasarán a través de la Puerta de Felipe Cubillos. Nombre que se le puso al sitio, en honor del navegante chileno competidor de la GOR inaugural del verano 2008-09. El primer Class40 que cruce el Cabo de Hornos recibirá un trofeo ofrecido por la familia de Felipe, el Yacht Club chileno y la Cofradía Náutica del Pacífico. El trofeo es una réplica de la estatua del Albatros instalada en la Isla del Cuerno al oeste del Faro de Oriente.

Para Josh Hall, Director de Regata, la seguridad de la flota de Clase 40 es de suma importancia, pero la imposición de medidas de seguridad, sin devaluar la emoción  de las regatas de alta latitud es un tema delicado: “Encontrar el equilibrio adecuado entre la fijación de unos límites de responsabilidad, que permitan que la flota navegue a través de condiciones climáticas potencialmente peligrosas  de forma ilimitada y mantener el espíritu de aventura no es fácil para los organizadores de la regata, “Hall confirma. “Creemos que hemos elegido el camino correcto al exigir que la flota pase por encima de 47S en 127.30W,  lo que les permite  libertad de navegación”, añade.

El riesgo de hielo y el posicionamiento de los límites de seguridad es una prioridad para la vuelta al mundo y los avances en las imágenes de satélite han sido fundamentales en el análisis y la evaluación de la amenaza de colisión en el océano que rodea la Antártida. La información recogida ha sido analizada y compartida con los equipos de Wellington: advierte Hall. “Se deben extremar la vigilancia en esta siguiente difícil etapa”.

Uno de los principales motivos de preocupación esta más lejos de la costa de la Antártida en el sur del Océano Pacífico, alli están los restos del colosal iceberg B-I5, un iceberg gigantesco originalmente estimado en tres mil millones de toneladas con una superficie de 4,200 millas cuadradas, este se  fragmento en trozos grandes, muchos de los cuales derivan hacia el norte, en particular uno que se fragmentó aún más y continuó a la deriva por el Océano Austral.

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