España, Campeona del Mundo de Waterpolo Femenino

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España Waterpolo Femenino

Eran las 11 de la noche del viernes en Barcelona y las 7 de la mañana del sábado en Sydney, dos ciudades olímpicas. En ese momento, España ya doblaba en el marcador a Australia (6-3) y todo pintaba bien para que la selección de waterpolo local acabase ‘campeonando’. Hasta ese momento, las chicas de Miki Oca habían realizado un partido sencillamente perfecto. Empezaron fuerte (2-0), defendieron duro a un equipo físico como es el ‘aussie’ y, aunque el primer cuarto había concluido con sólo 2-1, pronto en el segundo se fueron de dos: 3-1 (Pareja), 4-2 (Blas) y 5-3 (Tarragó). Laura Ester lo paraba casi todo y, además, su efectividad con hombre (mujer) de más había sido contundente: 5 de 4. Casi perfectas.

El tercer parcial vio un giro en el agua, puesto que las australianas empezaron a apretar en defensa y España, a errar en las jugadas de ataque. La igualdad fue la tónica, con un juego menos dinámico por parte de las locales y una mayor determinación de las oceánicas, que empezaron a apretar las clavijas. El parcial de 1-1 reflejó esa paridad en el agua y en el marcador.

El parcial decisivo empezó de la mejor manera posible para España, ya que Maica García, la boya, se sacó un gol de lanzadora y no de boya. A 4 minutos del final, un justo penalti fue convertido por Jennifer Pareja (que ya estuvo en Barcelona 2003) puso a España tres goles por delante (8-5) y entonces sí, pareció que el trabajo estaba hecho. Aunque Australia siguió porfiando por acortar la diferencia, España nunca dejó de dominar y de mandar, no tan sólo en el marcador, sino en el juego. Suyo era el control en el luminoso y en el agua. Sólo faltó que Ester detuviese un penalti que habría puesto a sólo dos goles de ventaja a las australianas para comprender que la final no se le iba a escapar.

Con Australia desesperada por acortar distancias, España durmió el balón en los últimos instantes y las ocasiones de sus rivales murieron en las manos de una Laura Ester sencillamente estelar (11 paradas sobre 16 disparos). El último minuto fue sólo una fiesta en las gradas para celebrar que otra selección española se proclamaba campeona del mundo, como lo fue la masculina en Perth 1998 y Fukuoka 2001.

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