El Team Telefónica inmerso en la preparación de la 2ª etapa de la Volvo Ocean Race. Pepe Ribes, nos comenta

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Muy al contrario de lo que pueda parecer, todos los trabajos que se realizamos ahora en el barco no son únicamente para solucionar desperfectos o realizar mejoras surgidos a raíz de la primera etapa sino también se hacen trabajos para adaptar ciertas cosas a como uno cree que podrá ser la siguiente etapa.

En el caso del equipo español, ya se ha hecho un estudio de la meteorología de la próxima etapa, concluyendo cuáles serán el 70% de los rumbos de la etapa. En Sudáfrica, por tanto, se intentará optimizar el barco. “Los pesos, el trimado del barco con los pesos fijos que te obliga la regla, ver cómo se pueden distribuir éstos para que sean lo más beneficiosos posibles para ese 70% de rumbos que vamos a tener en la siguiente etapa… En definitiva, hay que hacer un montón de trabajos en el barco con el fin de acomodar esos pesos a lo que van a ser los rumbos predominantes”, relata Pepe Ribes.

Pero en Ciudad del Cabo sólo habrá 12 días más para estar en tierra, ¿es posible hacer todo eso en ese margen de tiempo? En opinión del alicantino “nunca hay tiempo suficiente para hacer todo. Hay trabajos que será imposible hacer y habrá que dejar para la siguiente vez, o sea, que se intenta establecer prioridades en función de lo que creemos que más velocidad y comodidad nos va a dar”.

De reunión en reunión

Es vital que tras la etapa se dediquen un par de días a reuniones que permitan evaluar el rendimiento de la etapa. Tras la sesión de gimnasio, los tripulantes empiezan las reuniones. La primera, bastante larga, sobre las velas. “Hablamos de las diferentes velas que hemos llevado y cómo se han comportado, tanto en forma como en velocidad; lo rápidos que han podido hacernos las velas o lo que habría que hacer para mejorar en diferentes rangos de viento y diferentes ángulos”, relata Pepe Ribes.

Un descanso para comer y a seguir con la reunión de rendimiento o “performance”, que es la velocidad general del barco durante toda la etapa. En esta reunión, celebrada ayer, han estado también Santiago Lange y el diseñador Juan K. “Consiste en hacer un resumen de cuándo ha ido el barco mejor, los momentos en los que ha ido mejor, peor… También está Johan Barne, la persona que nos hace los análisis de datos. Esa reunión también dura mucho porque es analizar toda la etapa: cuándo hemos corrido, por qué hemos corrido, por qué no hemos corrido, por qué hemos corrido respecto a otros barcos cuando, cuándo nos han pasado, cuándo les hemos pasado…”.

Y hoy ya, momento de ponerse manos a la obra y centrarse más en la vida a bordo como explica Ribes: “Las literas, la comida… las cosas de vivir; en qué podemos mejorar la alimentación, cómo ha funcionado el sistema que hacemos a la hora de llevar el agua…”

En 11 días, la costera. En 12, la salida.

“En esta regata no hay relajación posible”, dice el vueltamundista alicantino Pepe Ribes mientras trabaja en el interior del “Telefónica”. Está claro que en su mente ya están los próximos seis puntos en juego: “Primero tenemos la regata costera, que es una asignatura pendiente que tenemos que mejorar”. Será el 10 de diciembre.

Al día siguiente: la salida. Y como recuerda Ribes: “Las etapas valen lo mismo. Da igual que sean 7.000 millas, 3.000, 2.000 o que sean 1.000 millas… Valen los mismos puntos y no hay lugar para la relajación. Hay que estar pensando siempre cómo podemos correr más en la siguiente etapa o cómo reforzar los rumbos en los que no nos sentimos rápidos contra los demás barcos, cómo podemos atacar y cómo nos podemos defender”.

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